El algodón debe competir con las fibras químicas (véase la figura 1.12). A comienzos del siglo XX, el algodón tenía una cuota dominante del mercado textil. En los albores del siglo XXI, el algodón es una fibra más de las muchas que existen, y ahora se sitúa por detrás del poliéster. El consumo de algodón per cápita se ha mantenido prácticamente estable desde 1960, a pesar de que el consumo total per cápita de fibras textiles se ha duplicado con creces.

Fuente: CCIA
El consumo mundial total de fibras textiles, incluidas las de algodón, las fibras químicas y la lana, ha crecido a un ritmo impresionante, pasando de 9,6 millones de toneladas en 1950 a 56 millones de toneladas en 2004. Las fibras que compiten con el algodón son las fibras naturales y las fibras químicas, siendo el poliéster la más importante. La parte correspondiente al algodón en el consumo mundial de fibras textiles descendió desde un índice superior al 70% en el decenio de 1950 hasta menos del 50% a finales del decenio de 1970. Aunque se recuperó en los años ochenta, en 2005 su participación en el sector mundial de fibras textiles había descendido al 40% (véase la figura 1.13).

Fuente: CCIA
Algunas de las principales ventajas del algodón sobre sus principales competidores del grupo de fibras químicas son una mayor comodidad de las prendas de vestir, su aspecto natural, su capacidad de absorción, su prestigio como recurso renovable y su importante función en la economía de muchos países productores. No obstante, el algodón presenta también algunas desventajas frente a las fibras químicas, tales como la contaminación que generan la cosecha, el desmotado y la manipulación, las fluctuaciones anuales de la cantidad y la calidad de la producción y la consiguiente inestabilidad de los precios. El algodón presenta además dificultades para adaptarse a las necesidades de las hilanderías modernas en lo que se refiere a resistencia, uniformidad y otros parámetros de calidad.
La parte correspondiente al algodón en el consumo mundial de fibras sobrepasó el 60% en el decenio de 1960, cayó hasta el 50% durante el decenio de 1980 y volvió a descender hasta menos del 40% a comienzos del decenio de 2000. Sin embargo, la bajada de los precios hizo posible una recuperación del consumo durante los años 2004 y 2005, y en este último año la parte correspondiente al algodón en el consumo de fibras superó el 40%. A largo plazo, sin embargo, cabe esperar que el algodón continúe perdiendo cuota de mercado.