En términos generales, los contaminantes extraños que aparecen en las balas de algodón pueden clasificarse en dos grupos: contaminantes fibrosos y no fibrosos.
Los contaminantes fibrosos consisten en:
- Cabello humano
- Pelo animal
- Trozos de hilo
- Restos de tejido
- Fibras o cuerdas de polipropileno
- Yute, ramio, cáñamo
- Cuerdas de plástico
- Tiras de corteza y malezas
- Plumas de ave
Todos estos contaminantes se desintegran en pequeños fragmentos durante el proceso de apertura y cardado. Su flotabilidad es casi idéntica a la del algodón, por lo que resulta difícil separarlos. Como son fibrosos, se enredan fácilmente con el cuerpo del hilo. Los contaminantes fibrosos son por lo tanto el peor componente de las materias extrañas. No existe ningún proceso químico que permita eliminar del hilo y la tela los contaminantes de polipropileno ni los pelos. Eliminar estos contaminantes del algodón hilado resulta muy costoso, y no es fácil retirarlos del género de punto o las prendas de vestir porque al hacerlo podrían aparecer agujeros.
Entre los contaminantes no fibrosos se incluyen:
- Papel, envolturas de caramelos
- Cables
- Cartones
- Madera
- Piedras
- Alambres
- Tuercas y pernos, clavos
- Piezas de máquinas desmotadoras
- Caucho
- Cuero
- Lata
- Insectos
Aunque son algo más fáciles de eliminar durante el proceso de hilatura, pueden dañar las piezas de la máquina.
La cantidad o el peso de materias extrañas oscila entre 2 y 100 gramos por tonelada, dependiendo del lugar de origen. Los contaminantes fibrosos constituyen en torno al 65%–90% del total de estos contaminantes.
La cantidad de contaminación por tonelada de algodón en rama parece muy pequeña con respecto al peso, sin embargo, en el tejido se cuenta la contaminación por su frecuencia, y no por el peso de los contaminantes. Un gramo de contaminación fibrosa en una tonelada equivale al 0,001% del peso, pero puede significar unas 15.000 fibras individuales (suponiendo que la longitud media de estos contaminantes fibrosos sea de 2 cm y un denier de 10,0). Cuanto más ligera sea la contaminación fibrosa, mayor será su número y, en consecuencia, más difícil será su eliminación.