• back
  • 3.1-CONTRATOS

  • header SP 
  • Contratos

    Capítulo 3 - Comercialización del algodón - ContratosLa importancia de un contrato bien redactado   

     
     
    En el mercado mundial del algodón es importante establecer un contrato conciso, que haga especial hincapié en el compromiso por ambas partes de cumplir sus respectivas obligaciones de acuerdo con las condiciones estipuladas. Estas condiciones deberán ser descritas con claridad, y cualquier duda debe despejarse durante las negociaciones de “oferta y aceptación”, muchas de las cuales son específicas al comercio internacional de algodón desmotado.

    El comercio de algodón se rige generalmente por una serie de condiciones estándar. Hay varias asociaciones comerciales de reconocido prestigio que operan en el comercio de algodón, siendo la International Cotton Association Ltd (ICA), la antigua Liverpool Cotton Association Ltd, la más destacada. Se estima que sus normas se aplican en cerca del 60%–70% de todos los contratos de algodón que se suscriben en el mundo. La ICA proporciona un borrador de contrato internacional, y la mayoría de las operaciones internacionales de compraventa de algodón se realizan de acuerdo con las Reglas y Normas de la ICA que serán aplicables a los contratos previo mutuo consentimiento. El contrato tipo de la ICA figura en el anexo a este capítulo, páginas 190–191.

    Las partes pueden elegir que cualquier controversia se resuelva mediante el Arbitraje de la ICA; o pueden acordar mutuamente limitar la jurisdicción de la ICA a las cuestiones técnicas o relativas a la calidad que puedan derivarse del contrato.

    La mayoría de los vendedores prefieren utilizar formularios de contrato personalizados que, por lo general, contienen un conjunto de condiciones estándar. De acuerdo con la legislación inglesa, el contrato por escrito no es imprescindible, pero a efectos del comercio es una medida prudente. También es importante reconocer que para que el acuerdo de arbitraje tenga efecto, deberá constar por escrito.

    Cuando se redacte un contrato, es necesario ser claro y conciso en la identificación de términos como título y domicilio del comprador y de cualquier agente o corredor que intervenga en la operación. Las especificaciones y condiciones aplicables al contrato, incluidas las cláusulas como tipo de cultivo y calidad, precio, condiciones, envío y pago, deberán formularse demanera clara y adecuada, tal y como se acordaron con el comprador. Asimismo, los contratos pueden incluir condiciones específicas o especiales con el consentimiento del comprador.

    Es importante reconocer que cuando un contrato que incorpora las Reglas y Normas de la ICA no se ha ejecutado o no se ejecutará, ninguna de las partes podrá rescindir el contrato sin previo acuerdo, y se cerrará mediante “refacturación” al vendedor a un precio acordado amistosamente entre las partes. No obstante, si esto no fuera posible, la legislación inglesa establece que el precio se determinará mediante arbitraje.

    Variaciones y modificaciones del contrato

    Una vez acordadas las condiciones del contrato y antes de su ejecución, podría ser necesario, a solicitud de una de las partes, modificar o alterar las condiciones originales por mutuo acuerdo. Por ejemplo, se podrá ampliar el plazo de entrega o modificar las condiciones de pago por circunstancias que puedan surgir con posterioridad a la firma del contrato. En tales casos, se deberán documentar claramente las modificaciones, especificar los cambios e incluir el término “sin perjuicio” de las condiciones originales del contrato. Toda modificación del contrato deberá ponerse por escrito y ser refrendada con las firmas de ambas partes como prueba de que las modificaciones han sido pactadas.

    En caso de litigio

    Es posible que surjan problemas, y esta eventualidad debe ser abordada de inmediato, de manera que cada parte contratante disponga del tiempo necesario para intentar proteger sus intereses. Cuando al comprador se le mantiene plenamente informado de cualquier eventualidad que afecte a las condiciones y a la ejecución actual o futura del contrato, es probable que se pueda controlar el problema y limitar los posibles costos derivados.

    Con respecto a la calidad, si la calidad contratada no estuviera disponible, conviene informar al comprador y, siempre que sea posible, ofrecer una solución de reatribución o sustitución. Cuando se prevea un retraso del envío o de la apertura del instrumento de pago, conviene avisar cuanto antes a la otra parte de cualquier cambio de los plazos, de manera que puedan adoptarse las medidas oportunas para mitigar la situación y los costos de ambas partes.

    El silencio no soluciona ningún problema, es más, puede provocar retrasos, incrementar los costos y dar lugar a controversias que deriven en incumplimiento del contrato y en una acción arbitral.

    El contrato deberá incluir el recurso e indicar una institución arbitral para el caso de que una posible controversia no pueda dirimirse amistosamente. El arbitraje debe ser el último recurso; siempre debe darse prioridad a una conciliación y una compensación amistosas y rápidas.

    Designación de un agente

    La mayoría de las operaciones comerciales se realizan a través de un tercero o “agente”, un intermediario que actúa en nombre del proveedor. La elección del agente puede ser fundamental para una ejecución positiva y satisfactoria del contrato, porque los agentes conocen bien el mercado, las prácticas locales y los requisitos de los compradores en lo que respecta a la calidad y la administración. El agente proporciona al vendedor un buen conocimiento del funcionamiento del mercado, información sobre el mismo y un mayor potencial de ventas.

    El agente prestará su asistencia en las negociaciones en la fase de compra y venta. Es conveniente que el agente supervise la ejecución del contrato y los plazos establecidos, e intente solucionar cualquier problema o reclamación que pueda surgir posteriormente antes de que éstos den lugar a un litigio.

    El acuerdo entre el vendedor (el poderdante) y su agente designado debe documentarse en un “contrato de representación” que ambas partes deberán firmar. Este acuerdo debe definir el alcance de las responsabilidades del agente, así como cualquier limitación. Por ejemplo, podrá definirse o restringirse la base del agente con respecto al cliente, junto con cualquier otra condición relacionada con la designación de la representación.

    Los corredores operan en una zona geográfica determinada y reúnen a los compradores y vendedores locales. Al igual que los agentes, declaran el nombre del comprador y del vendedor, y reciben una comisión, pero no representan a ninguna de las partes. Los comerciantes, por otra parte, compran o venden en su propio nombre y por cuenta propia. Los agentes o los corredores que no declaran el nombre del comprador operan como comerciantes porque adquieren el algodón en su propio nombre.