La venta del algodón puede ser directa del productor al cliente o puede pasar por varias manos antes de llegar hasta el productor o el consumidor. Cada una de las partes de la cadena quiere estar segura de que alguien vela por sus intereses por si hubiera que reclamar por el peso, la calidad o algún daño. Esta tarea recae sobre el controlador independiente.
El controlador de algodón se encarga generalmente de supervisar, o de realizar él mismo, el pesaje, el cálculo de la tara, el muestreo de las balas, ya sea antes del embarque en el país productor, en el puerto de exportación o después de la llegada del algodón al punto de destino. Otros servicios incluyen, entre otros cometidos:
- El recuento de las balas antes de su carga en el medio de transporte o durante la descarga del medio de transporte;
- La inspección de las balas antes de su carga en el medio de transporte o durante la descarga del medio de transporte;
- La inspección del exterior y el interior de las balas para comprobar si presentan daños;
- Controles de las existencias en los almacenes.
Una de las partes del contrato nombra al controlador de algodón. Los controladores sólo pueden ser nombrados (y remunerados) por una parte del contrato, pero deben realizar sus servicios de conformidad con las condiciones del contrato y las reglas de la venta del algodón. Esto favorece las buenas relaciones entre las partes del contrato y también con el controlador nombrado.
Las distintas partes que intervienen en la compraventa pueden nombrar a sus propios controladores por su cuenta o aceptar los informes del controlador nombrado y pagado por la primera parte de la cadena.
El algodón puede venderse “embarcado” o “descargado”. Dependiendo de lo estipulado en el contrato, una de las partes organizará y correrá con los gastos de pesaje o muestreo de las balas, y la otra parte puede nombrar a un controlador por cuenta propia para que supervise todas las operaciones de pesaje y muestreo.
El algodón puede venderse, además, bajo una serie de condiciones relativas al peso, como el peso en la desmotadora original, el peso en el almacén de llegada o el peso en el almacén de expedición y el peso neto a descarga. El peso neto a descarga se utiliza habitualmente para las exportaciones. En este caso, el expedidor debe nombrar a los controladores independientes que supervisarán el pesaje y muestreo del algodón a su llegada. El comprador o su representante pesará las balas en el lugar de entrega acordado, y el controlador supervisa la operación en nombre del expedidor.
Preparación de las balas para el muestreo
Dependiendo de las condiciones del contrato, el muestreo podrá hacerse antes o después del embarque. El muestreo antes del embarque puede hacerse en las desmotadoras, los almacenes o en el puerto de embarque. El comprador suele nombrar a un controlador independiente para que extraiga de cada lote un porcentaje acordado de muestras (de 150–200 gramos cada una).
El muestro posterior a la descarga lo ordena normalmente el vendedor cuando existen controversias por la calidad. En el caso de arbitraje, la parte que inicia el litigio suele ser la responsable de extraer y enviar las muestras al lugar de arbitraje. La parte contraria, por lo general, nombra a su propio controlador y sella las muestras.
Muestreo antes del embarque
Muestreo para arbitraje
Las muestras extraídas por el controlador se utilizan para clasificar la calidad a petición de los compradores con el fin de confirmar la calidad antes de la compra o el embarque. La clasificación a cargo de controladores independientes en los países productores o en el puerto de embarque se efectúa con respecto a las normas nacionales de los países productores, las Normas Universales o muestras tipo. La clasificación puede hacerse a mano, con instrumentos de prueba mecánicos o el HVI, y suele evaluarse el grado, el color y la hoja, la longitud de fibra y el micronaire, además de la resistencia (es decir, todos los parámetros del sistema HVI).
Prueba por HVI
Cuando el algodón se vende con arreglo al peso a la descarga y a la calidad final en el “lugar de destino”, el comprador suele encargarse de que las balas se pesen después de su llegada, tarea que realizará su propio personal u otra empresa que actúe en su nombre. Los vendedores nombran a sus propios controladores para que supervisen el peso y asegurarse de que el algodón se pesa conforme a las condiciones del contrato.
Cuando el muestreo es para el arbitraje (para determinar el grado, la longitud de fibra, el micronaire y la resistencia), se realiza después de que las balas hayan sido pesadas, pero sólo si las partes del contrato no pueden resolver cualquier controversia amistosamente o cuando una de las partes del contrato así lo exija.
Cuando el algodón se vende con arreglo a peso embarcado y calidad final, el vendedor normalmente se encarga de que:
- Su propio personal u otra empresa que actúe en su nombre pese las balas antes de su embarque. El comprador, por su parte, podrá nombrar a su propio controlador para que supervise el pesaje y asegurarse de que todo se realiza con arreglo a las condiciones del contrato, o puede también pactar con el vendedor el nombramiento conjunto de un controlador para que se encargue de esta tarea.
- El comprador podrá nombrar a su propio controlador para que supervise el pesaje y asegurarse de que éste se lleva a cabo de conformidad con las condiciones estipuladas en el contrato o, como alternativa, puede acceder a que sea el vendedor quien nombre a un controlador, que ambas partes deberán aprobar, para que se encargue de esta tarea.
Es frecuente que los controladores presten los siguientes servicios adicionales a sus compradores o vendedores, según el caso.