Material de envoltura de las balas
Capítulo 2 - Aumento del valor del algodón - Embalaje de la bala de algodón
El material de la envoltura protectora se fabrica con tela de algodón, yute (arpillera), una película de polietileno o con polipropileno tejido. A la hora de elegir el embalaje, como la densidad y los materiales de flejado, hay que sopesar numerosos factores, entre los que se incluyen los costos y el nivel de protección del sistema de embalaje. El fin principal de la envoltura es proteger la fibra de algodón de la contaminación externa. Otros beneficios secundarios son la reducción de fibra que se pierde y la prevención contra el riesgo de incendio causado por chispas u otras fuentes de ignición. De no ser por la necesidad de estas medidas de salvaguardia, el algodón podría enviarse desnudo, sin recubrir.
La creciente automatización ha acelerado la adopción de bolsas que recubren toda la bala. Además de la ventaja de necesitar menos mano de obra para su manipulación en la desmotadora o el almacén, también ofrece mayores ventajas en la fábrica textil; las bolsas de una pieza no están sujetas por los flejes y pueden retirarse sin necesidad de soltar las ataduras. La retirada de la bolsa por el personal de la fábrica textil es una operación rápida que permite economizar mano de obra, además de reducir el riesgo de contaminación. Las balas pueden ser sometidas a una limpieza completa antes de retirar los flejes.
Todos los materiales de embalaje tienen ventajas y desventajas. Desde el punto de vista del consumo de algodón, el embolsado es deseable porque reduce el peligro de que la fibra resulte contaminada durante el embalaje. La mejor bolsa para recubrir el algodón deberá confeccionarse con materiales que pesen, como mínimo, 270 g/m2 (1,4 kg/bala). Las bolsas de algodón que cumplan este requisito de peso garantizarán la necesaria protección de la bala en circunstancias de manipulación normales. Las bolsas podrán ser tejidas o tricotadas. Lamentablemente, los costos de una buena bolsa de algodón es un factor que limita su uso. Se han utilizado, a modo de prueba, materiales de algodón no tejido. También se ha utilizado material no tejido formado por hidroligado punzonado y sellado con malla de nylon, que ofrecen distintos grados de rendimiento. El éxito de las bolsas de un peso inferior a 135 g/m2 ha sido escaso. Como norma general, las telas de mayor peso garantizan una mejor protección. Si el precio y el rendimiento no fueran factores a tomar en consideración, la bolsa de algodón sería la cubierta elegida para todas las balas de algodón.
La arpillera tejida se utiliza bastante en forma de grandes bolsas que recubren toda la bala de algodón, así como en láminas o segmentos que se colocan debajo de los flejes. La reacción de las fábricas al uso de arpilleras varía. Algunas afirman que estas fibras son contaminantes. Otras señalan que las prefieren a los materiales plásticos porque la fibra de la arpillera está compuesta de una celulosa similar a la del algodón, y sostienen que si las fibras llegan accidentalmente hasta el hilado de algodón, pueden blanquearse y teñirse junto con el algodón. Otras, en cambio, aportan pruebas de roturas del hilado causadas por las fibras de arpillera que penetran en el haz de fibras de algodón. La arpillera permite que el algodón alcance de forma natural su equilibrio de humedad ambiente, a diferencia de las películas impermeables que retrasan la evaporación de la humedad. La eliminación de la arpillera se realiza de dos formas. Algunas fábricas la reciclan y la convierten en otras bolsas, mientras que en otras son eliminadas junto con otros residuos orgánicos. La arpillera, al igual que el algodón, es un producto orgánico natural que se descompone de manera natural en el medio ambiente.
Es frecuente que los propietarios de las hilanderías industriales elijan para el embolsado la película de polietileno, después del algodón. Su transparencia permite la inspección visual de la fibra contenida en la bala para detectar humedad u otros daños. La película impide además que el polvo, la humedad externa y contaminantes similares manchen la fibra. La película de polietileno suele reciclarse en fábricas de desechos de plástico. Las empresas de servicios, como los almacenes que se encargan de almacenar, manipular y cargar las balas, se quejan a menudo de que el polietileno representa un incremento de los costos porque su resistencia y duración no son tan buenas como el polipropileno tejido. La película de polietileno se recicla en empresas especializadas.
El polipropileno tejido es el más resistente de todos los materiales que se utilizan para el embolsado de las balas, y es el que ofrece mayor resistencia a la tracción y a la rotura. El polipropileno tejido suele ser el producto preferido por almacenes y manipuladores de balas de algodón porque consideran que protege la fibra mejor que otros materiales. No todos los fabricantes textiles coinciden respecto a los atributos del polipropileno tejido, porque hay quien teme que las hebras de plástico se enreden con las fibras del algodón en rama y causen desperfectos en el hilo y la tela. Teniendo en cuenta estas consideraciones, las especificaciones sobre el polipropileno tejido para las balas de algodón estadounidense determinan que todas las telas de polipropileno tejido deberán ser estabilizadas con una hoja laminada para minimizar la deshiladura del hilo y la tela. El polipropileno tejido es reciclable, aunque no en todas las zonas de las hilanderías industriales existen empresas de reciclaje, en cuyo caso habrá que eliminar los plásticos en vertederos o incineradoras. Cuando se queman para generar energía, los materiales plásticos producen, en proporción a su peso, la misma cantidad de energía que el fuel.
La presencia de restos de materiales de plástico en las telas de algodón representa un costo considerable para las hilanderías industriales de todo el mundo, pero la inmensa mayoría de los contaminantes tienen su origen en los campos de cultivo o en las inmediaciones de las desmotadoras. Los restos de hilos, cuerdas y sacos de plástico que se mezclan con el algodón en rama y pasan al proceso de desmotado generan millones de fibras que no se detectan hasta la hilatura o la tejeduría. Son escasas las pruebas de que el embolsado con polipropileno tejido sea una causa importante de contaminación en la fábrica textil. Para evaluar el riesgo que representan para la fábrica textil los hilos de polipropileno del exterior de la bolsa se han realizado numerosas investigaciones que determinan los riesgos y beneficios del embolsado plástico para la eficacia de la hilatura y la calidad de la tela. Desde 1975, las hilanderías industriales de los Estados Unidos representadas en el comité que vela por el embalaje de balas del sector algodonero de aquel país (este organismo realiza evaluaciones y recomienda especificaciones al USDA) han procesado más de 100 millones de balas envueltas en polipropileno tejido en las que la presencia probada de contaminantes procedentes del embolsado ha sido mínima. Las telas fabricadas con polipropileno tejido según las especificaciones de obligado cumplimiento para el sector estadounidense incorporan un microelemento químico que permite investigar la contaminación. Según docenas de investigaciones, no existe prácticamente ninguna prueba que demuestre que el embolsado contamina. Las pruebas llevadas a cabo en laboratorios e hilanderías también demuestran que el riesgo de contaminación por bolsas de polipropileno tejido que cumplen las especificaciones para el sector es mínimo. Sin embargo, debido a muchas otras fuentes de contaminación por plásticos que padecen empresas textiles de todo el mundo, los operadores insisten en que el embolsado con plástico tejido es un contaminante