El algodón pegajoso provoca el lapeado de los rodillos y puede tener consecuencias adversas en el rendimiento del proceso, tanto en hilaturas de anillos como de rotor. Su causa puede estar en el exceso de azúcares de las plantas en el algodón inmaduro, pero en el 80% de los casos, la pegajosidad proviene de la ligamaza (una savia viscosa que segregan los insectos, como los pulgones y las moscas blancas), los altos niveles de cera o incluso los aditivos o los contaminantes (p.ej. los pesticidas). El aceite de la semilla de algodón, procedente de fragmentos y motas de semilla, también podría estar relacionado con los problemas de pegajosidad. El almacenamiento y los bajos niveles de humedad durante el proceso, así como determinados aditivos (p.ej. agua, enzimas, agentes surfactantes y lubricantes) pueden reducir en parte la pegajosidad problemática. Para medir la pegajosidad se utilizan distintas pruebas, entre las que se incluyen:
- La mini carda;
- El termodetector;
- Los rodillos de molturación y análisis de imágenes;
- El pH;
- El contenido de sustancias químicas/azúcares reductores (p.ej. el Clinitest, el método Perkins, la prueba Benedict y las pruebas Fehling) para medir la pegajosidad que no está relacionada con la ligamaza;
- La CLAR (cromatología líquida de alta resolución o HPLC); y
- La decoloración con la aplicación de calor.
Existe, sin embargo, la necesidad de descubrir un método de medición rápido (de alto volumen) de la pegajosidad, (p.ej. mediante la visualización de imágenes en NIR). La medición es complicada por la naturaleza “no uniforme” y “localizada” de la pegajosidad, los bajos niveles y los diferentes tipos de contaminantes que pueden causar el problema de la pegajosidad.