El HVI ha hecho posible aplicar la computarización al control y la distribución de las mediciones instrumentales. Antes de la computarización era prácticamente imposible hacer mediciones de alto volumen. La aparición de la robótica ha permitido que la distribución, la preparación y la manipulación de las muestras sean ahora mucho más rápidas y se cometan menos errores.
La pregunta que se plantea en esta sección es: ¿cómo puede aplicarse la tecnología HVI en una extensa zona geográfica como la base para comprar y vender algodón? La respuesta, en resumen, es que para ello es necesario imponer un sistema adecuado de controles de procesos y de calidad. Este sistema comprende algo más que máquinas equipadas con HVI y sus correspondientes protocolos. Debe remontarse a los sectores de producción y de desmotado de algodón, a través de un sistema de clasificación, y abarcar también el mercado de fibra de algodón (véase la figura 2.29). En consecuencia, el sistema que se desarrolle en los distintos países o regiones del mundo deberá ser el idóneo para la situación real de sus sectores de producción y de comercialización. En algunos casos podría ser posible alterar dicha realidad de los controles en los márgenes, a fin de acomodar el sistema de controles de procesos y de calidad, pero habrá que evaluar su viabilidad caso por caso.

Los principales componentes de este sistema de controles de procesos y de calidad son:
- Unos HVI bien diseñados y construidos
- Un muestreo representativo
- Acondicionamiento de los laboratorios
- Acondicionamiento de las muestras
- Calibración
- Pruebas de control
- Algodones estándar
- Medios de transporte
- Certificación y comunicación
A fin de facilitar el análisis de estos componentes, conviene hacer referencia al único sistema de clasificación por HVI a gran escala que existe actualmente, es decir, el de los Estados Unidos. Hay que hacer hincapié en que los diferentes enfoques que se utilizan en las distintas partes del mundo pueden, y de hecho deben, adaptarse para acomodarlos a las limitaciones y diferencias estructurales. Pero aunque varíen los diferentes enfoques respecto a los componentes necesarios, no se pueden ignorar estos componentes.
Ni que decir tiene que un buen diseño y una buena construcción de los HVI constituyen la “piedra angular” de un sistema fiable. La tecnología HVI es bien conocida, pero la calidad de los materiales y los componentes, junto con la precisión de los valores de tolerancia del mecanizado y la construcción tienen una importancia decisiva. La clave está en que hay que minimizar el error de máquina para poder gestionar debidamente otras fuentes de error en los datos que se generan.
Los procedimientos de muestreo tienen una importancia fundamental, como mínimo, por dos razones: las variaciones en las muestras son la principal causa de error de los datos obtenidos con el HVI; y la muestra tiene que ser representativa de la remesa de algodón de la que se extrae. Los procedimientos para garantizar este factor deben ser muy diferentes para las grandes explotaciones mecanizadas que para las explotaciones de subsistencia. La cuestión clave es que la muestra tiene que ser “representativa” o, de lo contrario, los datos HVI no tendrán ningún valor.
Los procedimientos de acondicionamiento de los laboratorios y las muestras merecen especial atención por dos razones. Primera, son imprescindibles para poder garantizar la exactitud y precisión de las pruebas con HVI. Y segunda, existe una notable tendencia en todo el mundo hacia el incumplimiento de este requisito. Las causas aparentes de este fallo son la incapacidad de hacer la inversión necesaria y la incomprensión de que los resultados de la prueba dependen de un buen acondicionamiento. La clave está en mantener estable, dentro de unos niveles específicos, las condiciones ambientales de los diversos laboratorios para garantizar la concordancia entre las mediciones que realizan dichos laboratorios.
Teniendo en cuenta que el contenido de humedad de las fibras de algodón se equilibrará en cualquier condición ambiental, es necesario que antes de examinar las fibras se haya alcanzado dicho equilibrio. En los Estados Unidos se ha establecido que el contenido de humedad de las muestras acondicionadas debe ser de entre el 6,75% y 8,25% (en base a su peso en seco). Como norma estándar de procedimiento, las muestras que avanzan hacia las cadenas de HVI para la prueba son examinadas para comprobar si su contenido de humedad se sitúa dentro de dichos límites.
El tiempo necesario para alcanzar el equilibrio depende, entre otras cosas, del contenido de humedad de las fibras que van a ser acondicionadas y de la exposición de las fibras individuales a las condiciones ambientales. Se ha intentado acondicionar el equilibrio dentro de unidades de aire acondicionado incorporadas al HVI, pero sin éxito. Se ha demostrado que soplando aire ambiente extraído de una sala acondicionada a través de las muestras de fibra de algodón que casi han alcanzado el estado de equilibrio permite un acondicionamiento adecuado de las muestras en apenas 10 minutos. Sin embargo, si las muestras son expuestas sencillamente al aire ambiente de una sala acondicionada, el acondicionamiento correcto puede tardar nada menos que 48 horas. Cualesquiera que sean las técnicas y procedimientos utilizados, la clave está en alcanzar el equilibrio del contenido de humedad para poder obtener mediciones coherentes en el espacio y en el tiempo.
Los procedimientos de calibración y de prueba de control necesitan un centro designado y centralizado de control de la calidad, que ofrezca orientación en sentido descendente sobre los procedimientos de calibración a los otros centros de clasificación del país. En los Estados Unidos, cada día se selecciona al azar un 1% de las muestras examinadas en los centros de HVI satélite que dependen del USDA; las pruebas son enviadas por correo aéreo a Memphis donde son sometidas a un control de calidad por HVI. Se ha demostrado que estas pruebas de control son necesarias para detectar problemas de calibración y corregirlos antes de que lleguen a ser insostenibles. La clave está en que los procedimientos de calibración sean adecuados y coherentes entre todos los centros de HVI satélite, y es necesario verificar regularmente las máquinas de estos centros para garantizar que los controles de calidad son adecuados.
Para que los procedimientos de calibración tengan sentido es absolutamente necesario disponer de algodones estándar. La fuente oficial de los algodones estándar debería ser una institución especialmente designada para ello. Asimismo, es una función para la que solamente debería existir un organismo en todo el mundo; de lo contrario, se dificultaría la cooperación y colaboración entre los diferentes sistemas de clasificación por HVI que existen en todo el mundo. El USDA/AMS en Memphis, Tennessee proporciona todos los algodones estándar con los que se trabaja en los Estados Unidos y en la mayoría de los centros de prueba por HVI de todo el mundo.
Los algodones estándar deben presentar variaciones muy bajas en las muestras; es decir, es necesario mitigar sistemáticamente el problema fundamental y real de las grandes variaciones naturales que se producen en las muestras de algodón. Es necesario mitigar la falta de homogeneidad mediante una mezcla meticulosa de las fibras. Cuanto más homogéneas sean las fibras, menos meticulosa deberá ser la mezcla. La clave es que el resultado final sean algodones estándar excepcionalmente homogéneos.
Los procedimientos de transporte deberán ser lo suficientemente fiables y rápidos para trasladar las muestras de fibra desmotada desde las desmotadoras o cualquier otro punto de salida hasta los centros de clasificación, y desde allí hasta el centro de calibración y de prueba de control. En los Estados Unidos, país donde los productores mantienen la propiedad del algodón después de ser desmotado, las muestras son recogidas en las desmotadoras. Las muestras de algodón son empaquetadas y etiquetadas a medida que las balas de algodón van saliendo de la prensa. Una flota de camiones contratados por el AMS recorren sistemáticamente las rutas marcadas que pasan por las desmotadoras y entregan las muestras recogidas en el centro de clasificación.
El proceso de transporte de las muestras de los productores es un factor determinante para ubicar el lugar de los centros de clasificación en todos los Estados Unidos. Los lugares son elegidos teniendo en cuenta las densidades de producción y las distancias que hay que recorrer hasta las regiones productoras de todo el país.
Como ya se ha mencionado, las muestras seleccionadas al azar son enviadas por correo aéreo hasta el centro de control de prueba centralizado. El tiempo es fundamental para garantizar un control de calidad adecuado, por lo que el transporte aéreo es un gasto necesario.
Como ya se ha mencionado, las muestras seleccionadas al azar son enviadas por correo aéreo hasta el centro de control de prueba centralizado. El tiempo es fundamental para garantizar un control de calidad adecuado, por lo que el transporte aéreo es un gasto necesario.
Para el traslado desde las desmotadoras hasta los centros de clasificación, es esencial que el registro de balas que representan las muestras sea exacto y que se entregue con la suficiente celeridad para no entorpecer la buena marcha de la comercialización del algodón. Para el traslado hasta el centro de calibración y prueba de control, es necesario que las muestras sean entregadas y examinadas con rapidez para garantizar la integridad del control de calidad.
Los procedimientos de certificación y comunicación son un apoyo indispensable para una verificación aceptable, para preservar la identidad y para garantizar la eficiencia de las operaciones comerciales. Las tecnologías de computarización y telecomunicaciones han revolucionado estos componentes del sistema en los Estados Unidos. En los centros de clasificación se escanea la etiqueta con código de barras que acompaña cada muestra y se registra junto con los datos obtenidos de la muestra en una base de datos, en la que todos los datos se almacenan automáticamente en ficheros electrónicos, sin necesidad de introducir manualmente ningún dato. (La excepción a esta regla es la determinación del grado de hoja y materia extraña que realizan los clasificadores humanos, que introducen los datos a mano una sola vez.) El resultado es una combinación de alta velocidad, un bajo índice de error y una excelente preservación de la identidad, algo inalcanzable hace sólo un decenio. El sistema es altamente fiable, sin dejar por ello la tradicional prueba escrita; generalmente la única copia impresa de la información es cuando el propietario del algodón decide imprimirla en su computadora. Todos estos avances han permitido recortar considerablemente los costos del sistema de comercialización.
Ni que decir tiene que este sistema de registro y comunicación de datos puede hacerse de múltiples formas. Lo esencial es que la certificación de la identidad de las balas y los datos sobre las propiedades de la fibra que se adjuntan sean fiables y se transmitan sin pérdida de tiempo.